Rhonda Copelon

Rhonda Copelon was a human rights attorney and activist and one of the world’s foremost legal scholars of the rights of women.  Copelon played a major role in several groundbreaking cases, including one that allowed victims of abuses in other countries to seek justice in American courts.  According to Michelle J. Anderson, dean of the City University of New York (CUNY) School of Law, Copelon’s work “altered the bedrock of how U.S. courts treat international human rights abuses”.  Copelon was a Vice President at the Center for Constitutional Rights (CCR) and a professor at CUNY School of Law at Queens College.  In her 40-year career, she worked on cases involving gender-based violence, racial discrimination, government wiretapping, job discrimination, and abortion rights.  She died in 2010 at the age of 65.

In the late 1970s Copelon worked as a member of the CCR team of attorneys, with Peter Weiss, Nancy Stearns and John Corwin, to file suit against Henry Kissinger and other Nixon Administration officials for complicity in the wrongful death of Charles Horman in Augusto Pinochet’s coup in Chile in 1973.  Also in the late 1970s, she worked with Peter Weiss on the groundbreaking civil suit Filártiga v. Peña-Irala that established that victims of torture committed abroad had recourse in US courts.

The Filártiga decision was handed down on the same day as one of the hardest losses of Copelon’s career, the US Supreme Court’s judgment in Harris v. McRae.  This was a class action suit on behalf of women living in poverty who needed publicly funded abortions. Copelon’s argument was that it was impermissible to prefer the potential life of a fetus to the health and life of a pregnant woman. With Harris v. McRae the Supreme Court prohibited Medicaid reimbursement for almost all abortions, even in cases where a woman’s life was endangered or when pregnancy was the result of rape or incest.

As a result of this Supreme Court decision, Copelon became increasingly committed to using international human rights law to secure justice for women. In 1992 she co-founded CUNY’s International Women's Human Rights Clinic (IWHRC).  Under her leadership, the clinic enabled students and activists around the world to participate in a range of precedent-setting human rights legal and advocacy campaigns to stop gender violence, and to advance reproductive and sexual rights, along with wider economic and social rights.

Despite the important cases she brought before the courts, the most influential aspect of her work may prove to be her academic writing of the mid-1990s. Copelon argued that states should be accountable under human rights law as much for the crimes by private citizens that they passively allow to happen—particularly acts of violence against women—as for the crimes they actively commit through police, army, or other state officials. Already these concepts of state responsibility are being incorporated into the work of UN human rights institutions and advocacy groups.

Born in New Haven on Sept. 15, 1944, Rhonda Copelon graduated from Bryn Mawr in 1966 with a degree in history and political science and received her law degree from Yale.

 

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Rhonda Copelon fue abogada y activista en derechos humanos y una de las más destacadas especialistas en los derechos de la mujer.  Ella jugó un rol clave en varios casos legales innovadores que permitieron que las víctimas de abusos cometidos en otros países pudieran buscar justicia en las cortes de los EEUU.  Según Michelle J. Anderson, decana de la escuela de derecho en la City University of New York (CUNY), “el trabajo desarrollado por Copelon cambió para siempre la manera en que las cortes de los EEUU litigan casos de abuso de derechos humanos”.  Copelon sirvió como vice presidenta del Center for Constitutional Rights (CCR por sus siglas en inglés) y profesora en la escuela de derecho de CUNY en Queens College.  Durante el transcurso de su carrera de 40 años, trabajó en casos que involucran los temas de violencia contra la mujer, la discriminación racial, intervenciones en conexiones telefónicas, discriminación laboral, y los derechos de la mujer al aborto.  Copelon murió en el 2010 a los 65 años de edad.

Al final de la década de los 70, Copelon formó parte del equipo del CCR, compuesto por Peter Weiss, Nancy Stearns, y John Corwin, que preparó el juicio contra Henry Kissinger y otros miembros del gobierno de Nixon en 1976 en nombre de la familia de Charles Horman por su muerte después del golpe militar llevado a cabo por Augusto Pinochet en Chile en 1973.  Durante ese mismo periodo colaboró nuevamente con Peter Weiss en el caso conocido como “Filártiga v. Peña-Irala” que les otorgó el derecho a las víctimas de tortura a juzgar a sus torturadores en las cortes de los EEUU.

El caso Filártiga fue decidido el mismo día que Copelon experimentó una de las más grandes derrotas de su carrera, la decisión de la corte suprema de los EEUU conocida como “Harris v. McRae”.  Este caso fue una demanda civil en nombre de mujeres pobres que necesitaban fondos públicos para recibir abortos.  Copelon argumentó que no era posible darle mayor importancia a la vida potencial de un feto sobre la vida y salud de una mujer embarazada.  Sin embargo, la corte prohibió el uso de fondos de Medicaid (programa de seguro médico público) para casi todos los abortos, aún cuando peligra la vida de la madre o cuando el embarazo es resultado de una violación.

En reacción a esa decisión, Copelon decidió trabajar más intensamente para utilizar las leyes internacionales de derechos humanos para promover la justicia para la mujer.  En 1992 ayudó a crear el International Women’s Human Rights Clinic de CUNY.  Bajo su liderazgo esta clínica de servicios legales permitió que estudiantes y activistas del mundo entero participaran en una serie de juicios y campañas de abogacía que establecieron precedentes legales y de derechos humanos significativos en el esfuerzo para eliminar la violencia contra la mujer, la expansión de sus derechos reproductivos y sexuales, y la expansión de sus derechos económicos y sociales.

A pesar de sus grandes logros como jurista, fue en el mundo académico donde Copelon tuvo mayor impacto.  Ella alegaba que según las leyes de derechos humanos, los estados son responsables por muchos de los crímenes cometidos por ciudadanos privados que ellos en forma pasiva permiten ocurrir—como actos de violencia contra la mujer—tal como son responsables por los actos que cometen activamente a través de la policía, el ejército, y otros oficiales del estado.  Estos conceptos de responsabilidad estatal ya han sido incorporados al trabajo realizado por agencias de derechos humanos en Naciones Unidas y otras que abogan por los derechos humanos.

Rhonda Copelon nació el 15 de septiembre, 1944.  En 1966 recibió su título en historia y ciencias políticas de la universidad de Bryn Mawr y obtuvo su título como abogada de la Yale Law School.

 

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