Baltasar Garzón Real

Baltasar Garzón Real is internationally renowned as the Spanish jurist who issued the first detention request, through Interpol, for former Chilean dictator Augusto Pinochet on charges of abductions, torture, murder, forced disappearances and terrorism. General Pinochet’s subsequent arrest in London on October 16, 1998, marked the first dramatic application of the principle of universal jurisdiction—the right of third countries to prosecute crimes against humanity committed in other nations where the perpetrator is shielded from justice.

Judge Garzon’s heroic effort to indict and extradite Pinochet to Spain resulted in his house arrest in London for over 500 days and stripped him of the “sovereign immunity” he had maintained from prosecution for his human rights atrocities.  Building on the legal work of Spanish lawyer and former Allende advisor, Joan Garcés, and of public prosecutor Carlos Castresana, Judge Garzón relentlessly pursued the Pinochet case, eventually winning a ruling in London that Pinochet be extradited to Madrid to stand trial. For political reasons, the British government freed Pinochet to return to Chile instead, but he was immediately prosecuted there also. Garzón’s precedent-setting prosecution transformed Spain into a center of international human rights accountability and paved the way for similar efforts to prosecute crimes against humanity committed in Argentina, Guatemala, and El Salvador.

In the aftermath of the Pinochet case, Garzón continued to pursue human rights abusers.  In 2000 he accepted to investigate charges of genocide, terrorism, and torture committed by Argentine military officers during the dictatorship that lasted from 1976-1983. In 2003, Garzón obtained the arrest and extradition of an Argentine Navy intelligence officer, Ricardo Cavallo, who was living in Mexico, on charges of genocide and terrorism.  In April 2005, Garzón convicted another Argentine naval officer, Adolfo Scilingo, for participating in “death flights” of 30 political prisoners and the National Criminal Court of Spain sentenced him to 640 years in prison in Spain. 

In 2009 Garzón accused six officials of the administration of George W. Bush of authorizing and facilitating human rights abuses as part of the war on terrorism and urged Spanish prosecutors to investigate them in connection with the torture of prisoners at the U.S. military’s Guantánamo Bay base in Cuba. Under pressure from Washington, revealed by the Wikileaks cables, Spanish authorities blocked efforts to apply universal jurisdiction to U.S. officials for those abuses.

In 2008 Garzón accepted to open the first inquiry ever into the Franco’s supporters crimes against humanity committed during the war between 1936 and 1939 and during the fascist dictatorship established after it.   Shortly after Judge Garzón declared his jurisdiction he was ordered to interrupt it and was accused by the Fascist Party of abusing his judicial authority for opening the inquiry.  In what many observers believe was political retribution for his attempt to simultaneously investigate the absolute impunity of crimes against humanity committed in Spain, and the corruption case against its largest contemporary political parties, Garzón was suspended from serving as a judge for 11 years in February 2012.

During his career, Garzón served on Spain’s Central Criminal court, the Audiencia Nacional.  As examining magistrate of the Juzgado Central de Instrucción No. 5, Garzón led the investigation of Spain’s most important criminal cases, including terrorism, organized crime, and money laundering.  In 2012, Garzón became senior legal counsel to the anti-secrecy group, Wikileaks, to help defend its founder, Julian Assange. 

Baltasar Garzón is a graduate of the University of Seville (1979).  Between 1999 and 2008 Garzón was awarded 22 Honoris Causa Doctoral Degrees, the first 21 by non-Spanish academic institutions (including universities in Argentina, Ecuador, Bolivia, Chile, Mexico, the United States, England, and Belgium).  His 22nd Honoris Causa Doctoral Degree was awarded by the University of Jaén in 2009.  Garzón received the Hermann Kesten Prize in 2009 and the International Hrant Dink Award in 2010.  In 2011, Garzón received the first ALBA/Puffin award for human rights activism.  The award committee cited his “exceptional courage in defense of human rights and his commitment to the recovery of historical memory regarding crimes against humanity.”

 

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Baltasar Garzón Real cobró fama internacional como el jurista español que presentó la primera orden de detención—a través de Interpol—del ex-dictador chileno Augusto Pinochet por haber cometido actos de secuestro, tortura, asesinato, desaparición y terrorismo.  La detención de Pinochet el 16 de octubre de 1998 en Londres significó la primera vez que se aplicó el concepto de jurisdicción universal: el derecho y la competencia otorgada a países para juzgar crímenes de lesa humanidad cometidos en otras tierras donde es imposible juzgar al acusado. 

Estos heroicos esfuerzos de Garzón por demandar y extraditar a Pinochet a España resultaron en su arresto domiciliario en Londres por más de 500 días y le quitaron la “inmunidad soberana” que había impedido que fuera juzgado por crímenes contra los derechos humanos.  Gracias al trabajo legal del abogado español y ex asesor de Allende Juan Garcés, y el fiscal Carlos Castresana, Garzón persiguió el caso Pinochet y eventualmente ganó cuando una corte en Londres determinó su extradición a Madrid para ser juzgado.  Por razones políticas el gobierno de Inglaterra liberó a Pinochet pero al regresar allí fue inmediatamente desaforado y demandado.  Este precedente legal establecido por Garzón convirtió a España en un centro de contabilidad para aquellos que han cometido crímenes de lesa humanidad y resultó en esfuerzos adicionales para perseguir crímenes cometidos en Argentina, Guatemala, y El Salvador.

Después del caso Pinochet Garzón siguió persiguiendo a personas que habían cometido crímenes de lesa humanidad.  En el 2000 aceptó cargos contra oficiales del ejército argentino por genocidio, terrorismo, y tortura, actos cometidos por oficiales del ejército argentino durante la dictadura que duró desde 1976 a 1983.  En el 2003 Garzón consiguió la detención y extradición de Ricardo Cavallo, un oficial del servicio de inteligencia de la armada argentina que en ese momento vivía en México, por haber cometido actos de genocidio y terrorismo.  En abril del 2005 Garzón declaró culpable a Adolfo Scilingo, otro oficial de la armada argentina, y la Audiencia Nacional lo condenó a 640 años de prisión en España por su participación en los “vuelos de la muerte” de 30 prisioneros políticos en Argentina. 

En el 2009, Garzón acusó a seis oficiales del gobierno de George W. Bush de haber autorizado y facilitado abusos a los derechos humanos como parte de la guerra contra el terrorismo e instó que fueran investigados en conexión con la tortura de prisioneros en la base militar de los EEUU en Guantánamo.  Bajo la presión de Washington—hecho revelado en cables de Wikileaks—las autoridades españolas bloquearon los esfuerzos para aplicar la jurisdicción universal a los oficiales del gobierno norteamericano por haber cometido esos abusos.

En el 2008, Garzón aceptó iniciar la primera investigación de la guerra civil española y acusó a los que apoyaron a Franco de haber cometido crímenes de lesa humanidad entre 1936 y 1939 durante la guerra y en la dictadura que fue establecida después de la guerra.  Poco después de que Garzón declarara su jurisdicción para efectuar la investigación fue ordenado a suspenderla. Garzón fue acusado por el Partido Fascista de abusar su autoridad como fiscal por haber abierto  la investigación.  In what many observers believe was political retribution for his attempt to simultaneously investigate the absolute impunity of crimes against humanity committed in Spain, and the corruption case against its largest contemporary political parties, Garzón was suspended from serving as a judge for 11 years in February 2012.

Muchos observadores piensan que la decisión en febrero de 2012 de inhabilitarlo de su cargo de juez por 11 años fue tomada como retribución política por sus esfuerzos simultáneos de investigar la impunidad de crímenes de lesa humanidad en España, y el caso de corrupción contra  los partidos contemporáneos más importantes del país.

Durante su carrera Garzón tomó posesión como magistrado de la Audiencia Nacional.  En su cargo de magistrado del Juzgado Central de Instrucción No. 5. Garzón estuvo a cargo de investigaciones de algunos de los casos criminales más importantes de España, incluyendo terrorismo, crimen organizado, y lavado de dinero.  En el 2012 Garzón asumió el cargo de principal asesor legal para Wikileaks, un grupo que lucha contra los secretos gubernamentales, para ayudar a defender a su creador Julian Assange. 

Baltasar Garzón se tituló en la Universidad de Sevilla en 1979. Entre 1999 y 2008 recibió 22 20 grados de Doctor Honoris Causa, los primeros de universidades fuera de España (incluyendo universidades de Argentina, Ecuador, Bolivia, Chile, México, los Estados Unidos, Inglaterra, y Bélgica).  La Universidad de Jaén le otorgó su vigésimo segundo grado Doctor Honoris Causa. En el 2009 Garzón recibió el premio Hermann Keste  y en el 2010 el premio internacional Hrant Dink.  En el 2011 Garzón recibió el primer premio ALBA/Puffin por su activismo en pro de los derechos humanos.  El premio fue otorgado por “su excepcional valentía en la defensa de derechos humanos y su compromiso con la recuperación de la memoria con respecto a crímenes de lesa humanidad”.

 

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